Jueves, 19 Octubre 2017

Municipio Gran Sabana

Capital: Santa Elena de Uairén.
Superficie: 46.000 Km.2.
Población: 38.524 habitantes (O.C.I. 2.005).
Parroquias: Gran Sabana e Icabarú.
Temperatura promedio: 25°C y 35 °C.

Su capital fue fundada en el año de 1.923 por Lucas Fernández Peña, atraído por el auge diamantífero de la zona. A esta localidad se llega a por la Troncal 10 y se encuentra a 15 kilómetros de la frontera con Brasil, específicamente en el Km. 315. Este municipio fue creado por la Asamblea Legislativa del estado Bolívar en 1.990.

Esta población es apropiada para la tramitación de actividades turísticas en la zona, puesto que se encuentra cerca de las maravillas naturales más impresionantes de la Gran Sabana. La reserva natural forma parte del Parque Nacional Canaima y está ocupada totalmente por el macizo de las Guayanés, constituido por concentraciones rocosas antiguas, generalmente metamórficas, formadas por bloques de granito. Fue proclamada por la UNESCO como patrimonio de la Humanidad en 1.994.

Sitios de interés:

  • Parque Nacional Canaima.
  • Laguna de Canaima.
  • Salto ángel.
  • Tepuy Roraima.
  • Kavanayen.
  • Salto Golondrina.
  • Poblaciones indígenas.
  • Salto Kama.
  • Quebrada de Jaspe.

La Gran Sabana, el territorio del Wasaká

En el ascenso podemos sentir el cambio de la temperatura que refresca y alcanza su clímax al llegar a la entrada del impactante sitio desde donde se visualiza el tope septentrional de la Gran Sabana, a 1.500 msnm. El paisaje de la altiplanicie consiste en una sucesión de cuestas muy amplias que declinan altitudinalmente hasta alcanzar los 840 msnm en la población de Santa Elena de Uairén, capital del municipio Gran Sabana, el de mayor importancia geopolítica del Estado Bolívar por ser el principal centro poblado de intercambio comercial en los 1.700 kilómetros de frontera venezolana con Brasil y vigilante de las áreas protegidas de alto valor patrimonial y cultural para Venezuela y el mundo.

Estamos entrando en el territorio del Wazaká -el árbol del mundo- y el Kapepiakupé -el lago donde se formó el mundo-, como lo llaman los habitantes milenarios de estas tierras originarias de la etnia pemón. Este grupo indígena pertenece a la familia lingüística caribe y se considera el tercero más importante del país en cuanto a población y el primero del Estado Bolívar. Según cifras arrojadas por el censo indígena realizado en 2001, existen un total de 27.270 indígenas pemones de los cuales 13.910 son hombres y 13.360 son mujeres.

Sus escenarios naturales son las cuencas de los ríos Caroní y Paragua y sus prácticas de subsistencia se basan en la pesca, la cacería y la agricultura mediante sistemas de conucos, siendo sus principales cultivos la yuca amarga, mapuey, cambur, maíz, caraotas negras, algodón y tabaco.

Su vivienda es de tipo criollo unifamiliar y pueden ser de base circular conocida como churuata o de base rectangular llamada tapüi, con paredes de barro y techos de palma. Para sus danzas tradicionales se pintan sus cuerpos con tava o caolín y llevan adornos de plumas, hojas de palmas y despojos de caza.

El pemón y su hábitat son un todo cultural inseparable (Gutiérrez, 1978), por eso son los eternos guardianes del Parque Nacional Canaima, sitio declarado Patrimonio Natural de la Humanidad en 1994. Creado el 12 de junio de 1962 como Parque Nacional, en él predominan paisajes contrastantes desde densas selvas arbóreas hasta infinitas sabanas abiertas dominadas por vegetación herbácea e inmensas mesetas que se elevan como castillos protectores de las deidades indígenas.

Podemos incluso escuchar la voz de la serpiente que susurrando le decía a Makunaima: "Tu individualidad se desvanece cuando llegas a la sombra de los tepuy, donde las chicharras han invitado a todas las aves a participar…" y tan cierto es, que cualquier humano que visite el Parque Nacional Canaima pierde esa particularidad del ser para integrarse como un todo a la naturaleza mágica de los tepuyes, como llaman en lengua indígena pemón a estas imponentes montañas, uno de los principales atractivos del Parque.

Estas fortalezas rocosas más allá de inducir en el imaginario colectivo la creencia de un mundo perdido lleno de dinosaurios o míticos dioses, son grandes macizos de areniscas depositadas sobre el basamento del Escudo Guayanés hace 1.600 a 1.700 millones de años atrás, posiblemente sedimentadas en un ambiente lacustre o marino alcanzando espesores de varios miles de metros que fueron fracturados y erosionados posteriormente, durante los cientos de millones de años bajo alternancias de climas áridos y húmedos, sometidos a procesos tectónicos por lo que son rocas que se desmenuzan fácilmente, de allí las formas casi geométricas con paredes verticales que presentan los tepuyes (Huber, 1985), los cuales pueden alcanzar alturas hasta de 2.723 metros como el Roraima-tepuy, el más alto del conjunto de montañas del Parque Nacional Canaima.

La flora existente en la cima de estos tepuyes es de un alto endemismo que sólo se consiguen en estas alturas, donde el alma se rejuvenece ante las coloridas Heliamphoras, Stegolephys, Bonnetia, Chimantaea (exclusiva del Chimanta-tepuy) y Droseras. La famosa Heliamphora es una temida carnívora que los científicos prefieren llamar insectívora porque en su mayoría sus víctimas son hormigas y otros insectos.

Por otra parte, la fauna muestra densidades poblacionales bajas destacando la pequeñísima ranita de color negro, del género Oreophrynella, muy curiosa porque al verse en peligro se convierte en una bolita inmóvil. También puede avistarse el zorro guache (Nasua nasua), una especie de rabipelado (Didelphys albiventris) y especies de murciélagos.

Lo mejor de todo es la ausencia de los molestosos zancudos o "puri-puri" (Simulidae) que tanto abundan en las tierras bajas (Huber, 1985). El Parque Nacional Canaima, por su extensión de 3 millones de hectáreas, está dividido en dos sectores, el oriental y el occidental. Este último conocido como Canaima abarca un millón de hectáreas delimitadas entre el río Karuai al este y el río Caroní al oeste.

En este sector encontramos las localidades de Kamarata, Kavac, Urimán y Canaima con su hermosa laguna que se forma en el río Carrao, así como también el Macizo del Chimantá y el Auyán-tepuy donde se encuentra el Kerepakupai-merú, conocido mundialmente como Salto ángel, una soberbia cascada de 980 metros de altura que suele confundirse con el Churún-merú, un salto menor de poco más de 300 metros situado a unos 10 kilómetros al suroeste del Salto ángel.

En el Auyán-tepuy o montaña del infierno, según la mitología pemón, viven los espíritus malignos de Mariwitón y Tramán Chitá, por lo que son incapaces de subir hasta su cumbre, pero para los turistas "criollos" y extranjeros, el Auyán-tepuy es la montaña más grande de todo el Parque con más de 700 kilómetros cuadrados de superficie cuyos bordes alcanzan los 1600 metros en su flanco norte y los 2460 en el sur, tan hechizante que los hace volver una y otra vez.


El Macizo del Chimantá explorado en época reciente, esconde bellezas paisajísticas y tesoros biológicos únicos para la ciencia en sus 1.470 kilómetros cuadrados de superficie. Una de sus impresionantes mesetas alberga en sus entrañas la cueva de cuarcita más grande del mundo descubierta hasta hoy, con una longitud cartografiada de 4.482 metros que fue bautizada como "Cueva Charles Brewer Carías", en honor a su descubridor, cueva que posiblemente sea también una de las más antiguas sino la más antigua de la Tierra.

El sector oriental del Parque Nacional Canaima mejor conocido como la Gran Sabana, ocupa una extensión de 2 millones de hectáreas que abarca desde Sierra Lema hasta la frontera con Brasil. Durante el trayecto se pueden observar las amplias sabanas húmedas que incluyen elementos tepuyanos hasta alcanzar el sitio denominado Quebrada de Pacheco en donde comienzan a visualizarse los morichales que festonean los bosques de galerías y las sabanas que se tornan más secas. Hacia el Este podemos apreciar los tepuyes orientales: Tramen-tepuy, Ilú-tepuy, Karaurin-tepuy, Yuruaní-tepuy, Wedakapuiapué-tepuy, Uei-tepuy, Kukenán-tepuy y el majestuoso Roraima-tepuy con 2.723 msnm, siendo el de mayor elevación de todos los tepuyes, considerado por la mitología pemón el tronco del árbol que cargaba todos los frutos buenos.

En la cara sur del Kukenán-tepuy se desprende vistoso el salto del río Kukenán conocido por los indígenas como Kamaiwak-merú, la cuarta caída de agua más alta del mundo y la segunda en importancia en Venezuela con 610 metros después del Salto ángel. En la medida en que caen los rayos del sol, apreciamos en los tepuyes una policromía de tonalidades debido a los líquenes y algas que cubren las paredes de las rocas. Un ocaso que nos brinda una de las imágenes más sugestivas e impactantes de estas antiguas tierras de leyendas milenarias.

Este paraíso lleno de energía ancestral nos abruma de color con las más de 500 especies diferentes de orquídeas que existen sólo en él, además de poseer una fauna excepcional de 145 especies de mamíferos, 495 especies de aves, 60 especies de anfibios, 70 especies de reptiles y 50 especies de peces agrupadas en 5 órdenes y 17 familias, con 14 especies endémicas.

Sin embargo, el plan rector del Parque Nacional Canaima ha identificado a los mamíferos: oso hormiguero y armadillo gigantes, perro de agua, tigre y cunaguaro manigordo como especies en peligro de extinción.

Enclavado en estos parajes encontramos la Estación Científica Parupa, uno de los sitios más reconocidos en Latinoamérica dedicado a la investigación y al conocimiento de la cuenca alta del río Caroní y de la Gran Sabana. Sus instalaciones están bordeadas por el río Parupa y fue creada en octubre del año 1993 por la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) y su filial CVG Edelca con el objetivo de promover investigaciones en la cuenca del río Caroní, formar el recurso humano local y difundir información para sentar las bases necesarias que aseguren la conservación y el uso sostenible de los recursos naturales presentes en la cuenca.

Muy cerca de Parupa encontramos la comunidad de Kavanayén donde apreciamos el hermoso salto Karuai, el Sororopán-tepuy y casi podemos divisar el Wei-tepuy o La Aguja, muy usado como referencia por los pilotos aeronáuticos de la zona. En este sector hallamos el salto Aponwao donde para algunos es obligatorio disfrutar del primer chapuzón en las aguas ambarinas que cubren toda la cuenca del Caroní, más adelante encontramos el mágico salto Kamá que nos embruja con su particular belleza, quizás porque, según la tradición pemón, nació en él la Venus Zonda-Tiká, diosa de la melodía y de las sierras.

Cuando atravesamos el río Yuruaní podemos apreciar al este sus saltos de gran valor paisajístico entre los que encontramos el Arapena-merú y más adelante adentrado en el bosque de galería, el enigmático Kako-parú, mejor conocido como Quebrada de Jaspe donde nos impacta su lecho plano de rojiza coloración y pequeños saltos escalonados, conformado por rocas de origen volcánico conocidas como jaspe que dan el nombre a la quebrada.

La bendición de este viaje es contemplar al final, lo que se conoce coloquialmente como la coronación de los tepuyes. Las masas de aire provenientes de los vientos alisios del este se encuentran con la presencia de los tepuyes por sus vertientes nororientales y orientales, y se ven obligadas a ascender y formar grandes masas nubosas de extraordinario desarrollo vertical envolviendo las mesetas, originando las grandes precipitaciones que, como agua bendita vendrán a nutrir el nacimiento del Caroní, río que comienza a tomar este nombre a partir de la unión de los ríos Yuruaní y Kukenán.

En este encuentro de las aguas, la fuerza del Caroní se vuelve indómita con el aporte de numerosos ríos como el Aponwao y el Ikabarú que con sus aguas alimentan los saltos tan impresionantes como el Eutobarima y Aripichí, sitios con potenciales de aprovechamiento hidroeléctrico proyectados por CVG Edelca para el alto Caroní.

Después de dejar atrás las comunidades indígenas de San Francisco y San Ignacio de Yuruaní y de atravesar los más variados y alucinantes paisajes, llegamos al valle inferior del río Uairén donde se emplaza la fronteriza ciudad de Santa Elena de Uairén, capital del Municipio Gran Sabana, de historia reciente narrada desde la visión de esos hombres de "guáramos" como Lucas Fernández Peña y el Conde Cattaneo quienes se internaron en esas sabanas fronterizas de Venezuela en los años veinte en busca del Dorado y a la vez defenderlas de las constantes incursiones inglesas, en una tarea emancipadora que consolidó la soberanía nacional.

La historia reconoce en el espíritu aventurero y tenaz del venezolano Lucas Fernández Peña la fundación del poblado de Santa Elena de Uairén, el 16 de septiembre de 1923. Una proeza en la que participó también Antonio Gastón Cattaneo Quirón, Conde de Sedrano (Italia), un personaje que dedicó buena parte de su vida a la defensa de nuestros límites desde su nombramiento como Inspector General de Fronteras Orientales y Meridionales del Estado Bolívar con la Guayana Inglesa y Brasil.

Aquella tierra fría y nublada resultó buena no sólo para Fernández Peña sino también para los primeros misioneros capuchinos catalanes que llegaron a Santa Elena de Uairén en el año 1931 venidos de Tumeremo para fundar la primera misión, catequizar a los indígenas pemones, realizar el primer censo de la población y levantar los datos geográficos de la Gran Sabana. Luego fundaron las misiones de Kavanayén en 1942, Kamarata, Wonkén y La Paragua en 1944, para completar los cinco centros misionales que regentan los padres capuchinos actualmente en el Estado Bolívar.

En 1949 iniciaron la construcción de la Iglesia Catedral de Santa Elena de Uairén la cual incluye la casa parroquial, una hermosa construcción a base de piedras traídas de los alrededores.En las inmediaciones de Santa Elena de Uairén hacia el poblado minero de Ikabarú, Jaime Teófilo Hudson, mejor conocido como "Barrabás", hizo realidad el sueño de todo minero al encontrar aquel 10 de octubre de 1942 una piedra de alta pureza de 155 quilates, bautizada luego como el "Diamante Libertador", la más grande encontrada en Venezuela.


La explotación minera comenzó en esta zona en el año 1931 con el descubrimiento de yacimientos de oro y diamantes cerca del cerro Paraitepuy, a unos 40 kilómetros al oeste de Santa Elena de Uairén lo que activó un movimiento migratorio y una mayor afluencia de mineros a la zona. Luego, con la construcción de la carretera desde la capital del estado hasta la frontera, iniciada en 1956 y concluida en 1973 por el Batallón de Ingenieros del Ejército "Juan Manuel Cajigal", Santa Elena de Uairén experimentó un proceso dinámico de ocupación poblacional que vino acompañado de una dotación de infraestructura básica y de planes de desarrollo agrícola y social.

Asimismo, con la inauguración de la Aduana Principal Ecológica en agosto de 2005, Santa Elena de Uairén se constituyó en la puerta de entrada de las distintas mercancías provenientes del Mercado Común del Sur (Mercosur), del que Venezuela forma parte.


Para ese año el flujo comercial entre Brasil y Venezuela registrado a través de esta aduana, se incrementó en poco más de 200% al pasar de 98 millardos de bolívares y ubicarse en cerca de 200 millardos de bolívares en relación al año 2004 (Cifras Seniat). Hoy día la fisonomía del Municipio Gran Sabana con sus 9.220 habitantes (Censo, 2001) es completamente distinta a la de principios del siglo 20, conjuga su pujante actividad turística y comercial -atendiendo el 80% de la demanda turística internacional del país-, con su vocación minera.

Mas Información: http://www.parquesnacionales.com.ve/

Noticias Parques Nacionales

Cuba dependerá de EEUU

Banderas Cuba USACon embargo o sin él, la dependencia económica de la Cuba castrista de EEUU será cada vez mayor.

Independientemente de si el Congreso de Washington levanta el embargo comercial y financiero o no lo hace, Cuba tendrá una dependencia económica de EEUU tan grande o mayor que la que tuvo de la Unión Soviética y de Venezuela.
Tal maridaje económico con el "enemigo imperialista" será inevitable, en la medida en que se agrave la crisis en Venezuela y el precio del petróleo no regrese a los niveles de 90 y 100 dólares el barril, algo totalmente improbable según los expertos en materia energética.

El domingo se debe adelantar media hora el reloj. (1/05/2016)

Reloj Hora 12 190Venezuela regresa al huso horario UTC - 4:00, correspondiente a Punta Playa en Delta Amacuro, por lo que se deben ajustar los relojes. Los celulares y computadoras se actualizan solos.

Este primero de mayo,  a la madrugada, Venezuela volverá a su antiguo huso horario (UTC -4:00) por lo que los ciudadanos deberán adelantar el reloj media hora.


Cada año se paga 1 billón de dólares en sobornos: ONU

dolares 2002.6 billones de dólares se pierden en prácticas corruptas. La corrupción erosiona la calidad de vida y permite que prospere el crimen, señala Naciones Unidas.

La corrupción representa “el mayor obstáculo” para el progreso económico y social en el mundo, en especial para las economías emergentes que pierden diez veces más recursos por este flagelo que los que dedican a promover el desarrollo, alertó la ONU.