Martes, 17 Octubre 2017

Municipio Caroní

Capital: Ciudad Guayana
Superficie: 1.700 Km.2
Población: 809.468 habitantes (O.C.I. 2.005)
Parroquias: Cachamay, Chirica, Dalla Costa, 11 de Abril, Simón Bolívar, Unare, Universidad, Vista el Sol, Pozo Verde y Yocoima.
Temperatura promedio: 25 °C y 35 °C.

Página WEB: www.alsobocaroni.gob.ve  

Ciudad Guayana, Capital del municipio Caroní, fundada en 1961, con los centros poblados de San Félix, Puerto Ordaz, Curichana y Castillito.

En 1.637 el gobernador Diego López Escobar decidió mudar la ciudad de Santo Tomé de Guayana para la boca del Orinoco, en la Ranchera Caroní, pero su teniente de gobernador se vio obligado a incendiarla después de dos ataques de los holandeses.

El 9 de febrero de 1.952 sé llamó oficialmente Puerto Ordaz, en honor a Diego Ordaz, conquistador del río y la Guayana.

En el período de 1.952 al 1.961 se da comienzo a la construcción de ciertas empresas básicas, en lo que fuera el hato Matanzas ubicado a 17 Km, de puerto Ordaz.

El 2 de julio de 1.961 se ordeno la fundación de la nueva ciudad donde se celebro la Batalla de San Félix, 11de Abril de 1817.

Luego el 2 de diciembre de 1.979, mediante Decreto de la Asamblea Legislativa del Estado Bolívar, se cambió el nombre por el de Ciudad Guayana.

Esta es considerada la 6° ciudad más importante de Venezuela por ser asiento de las empresas básicas del estado y líder de la producción metalúrgica mundial, esta conformada por las poblaciones de Ciudad Guayana y San Félix.

Ambas se encuentran unidas por dos puentes sobre el río Caroní, el cual fluye hasta desembocar en el Río Orinoco.

Sitios de interés:

  • Parque La Llovizna.
  • Centro de Total Entretenimiento Cachamay.
  • Misión de la Purísima Concepción del Caroní.
  • Parque Cachamay.
  • Cerro Chirica.
  • Castillos de Guayana.
  • Ecomuseo del Caroní.


La urbe planificada

Hermanadas por sus orígenes fundacionales, Ciudad Piar se conecta con la moderna Ciudad Guayana por un sistema vial, compuesto por la vieja carretera del Km.70 y por la autopista que nos conduce desde Ciudad Bolívar hacia Ciudad Guayana. Al tomar esta última vía, el Orinoco nos acompaña en un recorrido paisajístico que se prolonga por tierras onduladas, conformadas por las rocas de la provincia geológica de Imataca y en donde logramos apreciar leves ascensos y descensos, al atravesar lomas bajas y pequeños valles, escoltados por bosques de galerías dominados por las extensas sabanas achaparradas y morichales.

Hacia la ribera encontramos los caseríos de Angosturita, Palmarito, San José de Bongo, Las Galderas y La Ceiba, que juntos encierran infinitos potenciales turísticos y pesqueros, asociados a una diversidad de fauna y flora que los hacen atractivos para el turismo ecológico y la investigación.

La garza morena, la garza blanca, la chenchena y la cotúa son algunas de las 245 especies de aves, distribuidas en 17 órdenes y 45 familias, identificadas -hasta ahora- por los investigadores locales en el corredor ribereño del bajo Orinoco.Hacia los lados de Las Galderas, existe uno de los garceros más extensos registrados en el sur del Orinoco, ideal para la reproducción de la garza morena.

Es todo un espectáculo de colores y sonidos, navegar en horas de la tarde por las cercanías de este sitio y maravillarse con el ir y venir de esta especie de ave, atravesando el Orinoco en busca de alimento para sus crías. Es un ecosistema que nos regala el prodigio de observar las juguetonas toninas y los escurridizos manatíes, mientras nos invitan a integrarnos en perfecta armonía con la naturaleza.

Como perfecta es la visión que nos conquista cuando allá, a lo lejos, poco antes de llegar a Ciudad Guayana, divisamos el II Puente sobre el Orinoco, una majestuosa obra de ingeniería de 3.180 metros de longitud y 24.70 metros de ancho, que viene a consolidar el desarrollo de la margen norte del río Orinoco y el eje oriental del país, impulsando a su vez, el intercambio comercial y turístico con el norte del vecino Brasil.

La superestructura mixta de acero y concreto, obra promovida por el Estado venezolano a través de la Corporación Venezolana de Guayana, se inició el 15 de octubre de 2001, para erigirse en el primer sistema vial de puente mixto construido en el país.

Cuenta con una red de 166 kilómetros de carreteras, para la conexión del puente con los estados Anzoátegui, Monagas y Bolívar, además de la trocha ferroviaria ubicada en el centro del puente.

Como guardianes del Orinoco, las cuatro torres de acero de 120 metros de alto, similar a un edificio de 40 pisos, que sostienen el puente atirantado, nos acompañan en los últimos kilómetros que nos separan de la única urbe planificada y una de las ciudades más progresistas de Venezuela, asiento de las empresas básicas del país.

Bordeada por los ríos Orinoco y Caroní, la moderna Ciudad Guayana, capital del Municipio Caroní, entidad que concentra el 53.1% de la población total del Estado Bolívar (Censo, 2001) representada en 646.541 habitantes, es conocida como la cuarta ciudad más importante de Venezuela y vivo ejemplo de la integración de los pueblos.

Creada el 2 de julio de 1961, producto de la unión de San Félix, Puerto Ordaz, Caruachi, Castillito y Matanzas, Ciudad Guayana es una metrópoli donde la tradición y la modernidad se acoplan en un crecimiento vertiginoso como ninguna otra ciudad del país, armonizando hábitat natural con el desarrollo urbano.

Así fue concebida desde su concepción, cuando el 29 de diciembre de 1960 se crea la Corporación Venezolana de Guayana, con el fin de impulsar el desarrollo integral de esta inmensa región, llamada a elevar los niveles de bienestar de la población, mediante la creación de una ciudad moderna, el fomento de las industrias básicas siderúrgicas y del aluminio, además del desarrollo del potencial hidroeléctrico del río Caroní a través del aprovechamiento racional y la transformación aguas abajo de los ingentes recursos que posee esta noble tierra.

Ciudad Guayana, como centro de la industria pesada nacional, es catalogada hoy día como el mejor escenario para la masificación de frentes transformadores de las materias primas estratégicas que son el acero y el aluminio.

Las empresas protagonistas de estas perspectivas de desarrollo son CVG Venalum, cuya producción se ubicó el año 2005 en 435.937 toneladas de aluminio primario; CVG Alcasa, con una producción de aluminio primario de 186.706 toneladas, para el mismo período y Ternium Sidor, empresa privada con participación accionaria del Estado venezolano y los trabajadores, con una producción de acero cercana a los 4 millones de toneladas/año (2006).

A ellas se suman otras empresas grandes, pequeñas y medianas, públicas y privadas, para conformar un escenario productivo global y multidisciplinario, en torno al cual gravita una visión de desarrollo integral, tal como lo vislumbró El Libertador Simón Bolívar, en el discurso pronunciado ante el Congreso de Angostura: "Ya la veo, enviando a todos los recintos de la tierra, los tesoros que abrigan sus montañas, de plata y oro. Ya la veo, comunicando sus preciosos secretos a los sabios, que ignoran cuán superior es la suma de las luces, a la suma de las riquezas que le ha prodigado la naturaleza".

Una sorprendente visión del Libertador de aquel paraíso terrenal descrito por Cristóbal Colón, al que se le suma en abundancia el recurso agua para nutrir las posibilidades reales y ciertas de dar soporte a una nueva economía venezolana no petrolera.

Y es que desde antes de su fundación, Ciudad Guayana ya visualizaba el agua como medio hidráulico cuando en 1953 se iniciaron los primeros estudios para identificar y cuantificar el potencial hidroeléctrico de la cuenca del río Caroní.

Este río de aguas color ámbar, producto del alto contenido de ácidos húmicos y taninos disueltos, posee en sus 958 kilómetros de recorrido, desde su nacimiento en el Kukenán-tepuy hasta la desembocadura en el Orinoco (Cifras, 2005), una pendiente de 1.43 metros por kilómetro, condición única para el desarrollo de proyectos hidroeléctricos.

Macagua I, central hidroeléctrica construida en 1956, es la pionera de ese proyecto con un potencial generador compuesto por seis turbinas para una capacidad instalada de 360 megavatios, destinado a cubrir las necesidades energéticas de la proyectada industria siderúrgica en la zona.

Luego en 1963 se crea Electrificación del Caroní (Edelca), empresa tutelada de la Corporación Venezolana de Guayana destinada a ejecutar el desarrollo de los distintos complejos hidroeléctricos proyectados en el Bajo y Alto Caroní.

Así se inicia en el Cañón de Nekuima, a 90 kilómetros aguas arriba de Macagua I, la construcción de la central hidroeléctrica Guri, la segunda más importante del mundo, con una generación de 10.000 megavatios.

Visitar Guri y sobrevolar el octavo embalse de mayor volumen de agua represada en el mundo -111.104 millones de metros cúbicos-, en una superficie de 4.250 kilómetros cuadrados, formado por el represamiento de las aguas del Caroní y el río Paragua, es maravillarse con esa conjunción del ingenio humano y de la fuerza que irradia la Madre Naturaleza.

En Guri sentimos la armónica expresión de esos elementos a través del arte extendido a sus anchas en los enormes espacios de la Sala de Máquinas, donde la genialidad del artista venezolano Carlos Cruz Diez cobra vida con sus composiciones cinéticas de colores superpuestos; en la Torre Solar creada por el maestro guayanés Alejandro Otero, una monumental estructura metálica de 50 metros de alto, coronada por dos turbinas eólicas superpuestas, con aspas que giran en direcciones opuestas por la acción del viento, que se eleva amparada por gigantescas rocas de granito guayanés en el centro de la Plaza de la Democracia, otra impactante obra diseñada por el artista Domingo álvarez, ubicada muy cerca de la sorprendente Plaza del Sol y de la Luna, que nos invita a caminar sobre el ingenioso reloj de sol para conocer los meses y las horas solares.

También podemos ver el arte expresado en los antiguos petroglifos encontrados en Guri con extraños diseños de estilo naturalista, realista y figurativos, atribuidos a motivos religiosos propios de los pueblos antiguos y que podemos apreciar en las instalaciones de esta represa y en el Museo de Ciudad Bolívar.

Vendría luego la central hidroeléctrica Macagua II, el mayor de los desafíos técnicos por estar situada en el perímetro urbano de Ciudad Guayana. Pero el hombre, con su espíritu visionario y el dominio de la ciencia y la tecnología, supo armonizar las fuerzas desarrollistas con la belleza de un entorno natural, inimaginable en una ciudad industrial y cosmopolita, creando una obra monumental de ingeniería como la represa Macagua II, con capacidad para generar 2.570 megavatios, sin alterar las corrientes de agua que surten imponentes saltos como La Llovizna y Cachamay.

En sus amplios espacios naturales encontramos la Plaza del Agua y al oeste de la casa de máquinas II, impactándonos con su color rojo vivo, el Ecomuseo del Caroní, el sitio de encuentro para la historia, la ecología y el arte. A sólo 25 kilómetros aguas arriba de Macagua II, en un lecho rocoso sobre el que discurre soberbiamente el Caroní, se alza altiva la recién inaugurada represa de Caruachi, una obra excepcional de ingeniería que tiene una capacidad para generar 2.196 megavatios.

Bordeando el embalse de Caruachi, en la vía que conduce a la represa de Guri, nos encontramos con la imponente Piedra del Elefante, una mole granítica que afloró por efectos de la erosión y en cuyo interior fueron halladas pinturas rupestres representativas de figuras humanas y formas de animales.

Este lago de 237 kilómetros cuadrados de superficie, ofrece hermosas playas para el sano esparcimiento y disfrute de sus visitantes, además de celebrase en él anualmente la conocida pesca deportiva del pavón, una actividad destinada a impulsar el turismo en la zona.

Actualmente, CVG Edelca adelanta la construcción de Tocoma, la última central hidroeléctrica del Bajo Caroní ubicada a 15 kilómetros aguas abajo del embalse de Guri que tendrá una capacidad de generación de 2.160 megavatios y la misma entrará en operación en el año 2012. Con una visión de vida fundamentada en valores y dirigida hacia el logro de un desarrollo sustentable, CVG Edelca aportó en el año 2005, el 72% de la energía consumida por la sociedad venezolana al suministrar 75.025 millones de kilovatios/hora, ahorrando al país el equivalente de 156 millones de barriles de petróleo (Cifras, 2005). Una vocación de grandeza que continuará impetuosa ante el reto de los próximos proyectos hidroeléctricos de Tayucay, Aripichi y Eutobarima en el Alto Caroní y la proyectada represa Auraima, en el río Paragua, las cuales, en conjunto, generarán un potencial por el orden de los 7.250 megavatios.

La ciudad que florece entre parques

Ciudad Guayana se dice que es la única ciudad de Venezuela enclavada dentro de un parque natural que es el Gran Parque Urbano Caroní integrado por La Llovizna Cachamay, Loefling y Punta Vista donde encontramos una flora y fauna representativa de los bosques ribereños e islas del bajo Caroní.

En estos parques se encuentran 223 especies de fauna silvestre, 148 de ellas son aves, 26 mamíferos, 34 reptiles y 15 anfibios; mientras que entre las especies de plantas más comunes de estos ecosistemas resaltan: guayabita rebalsera (Psidium sp.), jobo (Spondias mombin), guamochigo (Campsiandra laurifolia), guateconejo (Cynometra cf. parviflora) congrio (Ascosmium cf. nitens), caramacate (Piranhea cf. trifoliotata) y el pilón rebalsero (Andira cf. retusa), entre otras. (Rosales, 1990).

El más extenso de los parques es Loefling con 245 hectáreas de vegetación boscosa representativa de la flora y fauna del Estado Bolívar.

El nombre de este parque hace honor al botánico sueco Pedro Loefling quien encabezó la primera expedición científica a estas tierras en 1755.

En sus amplios espacios naturales donde aún existen vestigios de la antigua aldea Cachamay de los aborígenes que habitaban estas tierras durante la época precolombina, Loefling nos invita a integrarnos en un todo con la biodiversidad presente en él, a través de la contemplación de las 857 coloridas especies de orquídeas propias de los bosques de Guayana y de las especies de fauna que se encuentran en condiciones de cautiverio (caimán del Orinoco, tigre, serpientes, babas, báquiros, cunaguaro, entre otros) y grupos libres controlados, en su mayoría descendientes de los animales provenientes de la operación rescate efectuada en Guri en el año 1968, antes del represamiento de las aguas del embalse.

Este parque se funde entre arboledas con la maravilla paisajística que ofrecen los parques Cachamay y Punta Vista que en sus 52 hectáreas de superficie, nos regalan la magia natural de los potentes raudales espumosos, que nos reciben en una primera imagen cautivante del indómito Caroní, para luego envolvernos en la hermosura de las lagunas naturales y en sus densos bosques de colores cambiantes -según sea la época del año-, tomados libremente por los monos capuchinos, acompañantes fieles de los largos paseos a través de los senderos, donde la armonía de la naturaleza se convierte en música con el trinar mañanero de la paraulata, la curruñatá o el cristofué, especies emblemáticas de la avifauna guayanesa.

Aunque, sin duda, el parque La Llovizna destaca por la espectacular caída de agua de unos 20 metros de altura que nos impacta ante la fuerza que imprime el Caroní en su última vuelta, antes de entregarse por entero al majestuoso Orinoco.

La Llovizna debe su nombre a esa bruma misteriosa, producida por las millones de gotas de agua que al chocar contra las rocas, se elevan en un rocío refrescante para beneplácito de los visitantes deseosos de disolverse en esa llovizna permanente.

El propio Walter Raleigh en 1595, describió la sonora caída de agua de la Llovizna como "formando una torre de una iglesia y cayendo con tal furia que el rebotar de las aguas causaba la impresión de una inmensa humareda que se desprendiera de una enorme ciudad, mis compañeros ardían en curiosidad por acercarnos más al horrísono cataclismo líquido".

Una eterna neblina o "humareda" que eleva el espíritu ante tanta belleza indomable de los raudales y las apacibles lagunas, que bordean las 26 islas entrelazadas por hermosos puentes y senderos sumergidos en el denso bosque que cubre las 160 hectáreas del parque La Llovizna.

Paseando por sus senderos de helechos y orquídeas, podemos tropezarnos con el chiguire, el mono capuchino, la pereza de dos dedos, el mono araguato, el sapito minero, encontrando en las lagunas cachamas en abundancia, aymaras, guabinas, payara y coporo.

Todo un estallido de color y sonidos recreados acertadamente por el hacedor de parques Rafael Mendoza quien supo pincelar en La Llovizna todo el amor desmedido que siente por la naturaleza, creando una variedad de jardines con especies autóctonas de la región y una serie de obras recreativas como el Teatro de Piedra.

Esta "pequeña selva enclavada en Ciudad Guayana", como le dice Mendoza, nos atrapa para liberarnos del ritmo acelerado de una ciudad en permanente progreso y, más aún, erigirse en un ecosistema que, aunque intervenido por el hombre, es el mejor salón de clases para enseñar la importancia de conservar la rica diversidad de flora y fauna de nuestra región y valorar la riqueza hídrica del Caroní, antes de su desembocadura en el Orinoco.

Este encuentro de las aguas, como comúnmente decimos en Ciudad Guayana, es un fenómeno natural digno de esos códigos silenciosos que el medio ambiente establece en su faena diaria de la creación. Un espectáculo tan asombroso, que hizo correr al explorador Walter Raleigh hasta la cima de las primeras colinas de las llanuras cercanas al río y contempló "esa maravillosa escisión de las aguas que corren Caroní abajo" y que nosotros podemos contemplar desde la plaza Bolívar de San Félix.

El suelo heroico de San Félix

esde antes de cruzar el puente Angosturita, vamos sintiendo la portentosa brisa ribereña, avisándonos del privilegio de observar cómo el indomable Caroní desemboca apacible en el "río padre", luego de sortear toda clase de murallas de rocas, concreto y turbinas. Si lo cruzamos temprano en la mañana, la luz del sol nos regala un amanecer diáfano, teñido de suaves colores que se diluyen en aquel horizonte majestuoso donde el Caroní y el Orinoco se juntan para siempre! una imagen que el alma agradece.

La danza de las aguas turbulentas del Orinoco acompañadas por la fuerza del río Caroní, como algunos prefieren llamarla, se extiende a lo largo del Malecón de San Félix en la margen derecha del Orinoco, en un paseo contemplativo bajo la sombra de los inmensos apamates, ceibas y samanes que lo bordean, alejando el calor que ya despunta a media mañana. Más allá, la Concha Acústica, el recinto para la expresión libre de las ideas, la cultura y la recreación.

En este malecón se realiza cada año el tan esperado Paso a Nado Internacional de los ríos Orinoco y Caroní, una de las competencias deportivas más importantes de la natación venezolana en aguas abiertas, donde los competidores tienen que cruzar una distancia de 3.100 metros, desde la margen izquierda del Orinoco en el poblado de Barrancos de Fajardo (estado Monagas) hasta el Malecón de San Félix, atravesando aguas del Orinoco y aguas del Caroní aún no mezcladas en este tramo. Frente a este bulevar encontramos la sede del Palacio Municipal y muy cerca, la plaza Bolívar de Ciudad Guayana que resalta por su variado diseño arquitectónico multicolor representado en las figuras que simbolizan las cinco naciones emancipadas por el Libertador.

San Félix está impregnado de historia. Su fundación se remonta a los pueblos pertenecientes a la antigua Misión de la Purísima Concepción de Nuestra Señora del Caroní, el más próspero de los centros religiosos fundados por los capuchinos catalanes en 1724. Las investigaciones realizadas por el Padre Félix de Vegamián, el pueblo de San Félix fue fundado en 1769 al sur de la sabana de Chirica, sin embargo, el religioso Nectario María establece que fue entre los años 1770 a 1771, según sus indagaciones hechas en el Archivo General de Indias (Villalobos, 1989).

Lo cierto es que en lo que hoy conocemos como las Ruinas del Caroní, sólo quedan vestigios del esfuerzo evangelizador y del dinamismo productivo que desempeñó esta importante misión en la Guayana colonial. En San Félix está colocada la piedra fundacional de Ciudad Guayana, cercada por el bien llamado Parque La Fundación donde aquel 2 de julio de 1961 retumbaron las voces de unidad, progreso, independencia económica, bienestar colectivo, libertad que dejaron huellas en el devenir histórico de una tierra en la que siempre se librarán batallas por un futuro próspero, siempre se moldearán los sueños más nobles acaso quizás, por estar asentados en el guerrero suelo de la Mesa de Chirica.

La Batalla de San Félix es un hito importante en el proceso histórico de la emancipación de Venezuela, luego de la pérdida de la Primera y Segunda República. La victoria obtenida por el General Manuel Piar, el 11 de abril de 1817 ante el ejército del Brigadier Miguel de La Torre, en la Mesa de Chirica, consolidó la llamada tercera fase de la República, al liberar la Provincia de Guayana del dominio español, lo que permitió al Libertador Simón Bolívar afincar todos los poderes supremos y relanzar al glorioso ejército patriota a la independencia de otras colonias españolas en América hasta el Potosí en Bolivia.

A las dos de la tarde, bajo el sol incandescente de aquel 11 de abril, el General Piar, al mando de un batallón de 500 fusileros, 800 lanceros, 400 jineteros y 500 indios flecheros, desplegó cuanto pudo a su tropa en la Mesa de Chirica resguardados por el Cerro El Gallo, el gran protector de los patriotas que aseguró el elemento sorpresa y donde aún "resuena el eco de las dianas de Piar y sus voces de mando en el combate" (Rodríguez, 1964).

De esta victoria refulgió la octava estrella en la Bandera Nacional para una Guayana libre. Así lo decretó el Libertador el 20 de noviembre de 1817: "A las siete estrellas que lleva la Bandera Nacional de Venezuela se añadirá una, como emblema de la Provincia de Guayana, de modo que el número de las estrellas será en adelante ocho". Un sueño atesorado desde entonces que se vio materializado 189 años después cuando, finalmente en 2006 la Asamblea Nacional aprobó una modificación de ley para la incorporación de ese signo glorioso de la independencia venezolana que destelló en la Batalla de Chirica bajo la natural protección del Cerro El Gallo, suelo heroico de San Félix.

Noticias Parques Nacionales

Zika se propaga por América y se extiende temor por vínculo con microcefalia

zika 200El zika sigue su propagación por América, con el reporte de los primeros casos en Venezuela y Panamá, mientras las autoridades mantienen la alerta, especialmente por la sospecha de que un aumento de los casos de microcefalia en países como Brasil puede estar vinculado al virus de esa enfermedad.



Número de emergencia en el país cambió al 911

911 160El número telefónico 911 pasó a sustituir el número para llamadas de emergencia 171 en todo el territorio nacional, informó este lunes el diputado a la Asamblea Nacional (AN) Juan Carlos Alemán, miembro de la Comisión Permanente de Política Interior.


Se agudiza el conflicto por el Esequibo

esequibo180Hace décadas Venezuela y Guyana mantienen un diferendo sobre el territorio Esequibo. El diferendo se ha agudizado después del descubrimiento de petróleo en aguas de este lugar. Por una parte el reclaml de Venezuela está avalado por las Naciones Unidas, tras el el acuerdo de Ginebra en el año 1966. Este tratado entre otros puntos asegura que el Esequibo no debe ser explotado. Sin embargo el gobierno de Guyana haviolado en 15 ocasiones este tema.